El cruce (versión ordenada y comentada)

Antes que nada comentar que he pensado que sería interesante incluir al final del “relato” una explicación con bastantes comentarios sobre la obra, referencias, las críticas que he recibido o cosas sobre el proceso de creación de la misma. No estaba muy convencido la verdad, siempre he sido de explicarme tirando a mal y dejar todo en el aire, pero he hecho una excepción para así realizar un análisis detallado del texto y que la mayoría de referencias e ideas queden bastante claras.
También decir que esta es la obra que presenté para el concurso de relatos del Chami. Es la primera vez que participo y ha sido una experiencia bastante buena, tanto como escritor y como jurado del concurso (enhorabuena a los 6 ganadores por cierto, se lo merecen).
El pseudónimo que utilicé como podéis ver fue el del escritor americano John Kennedy Toole.

El cruce
Autor: J.K.Toole

 

«El todo es mayor que la suma de sus partes»

Aristóteles

 

Dobló la esquina y paró de repente justo antes del cruce. Un coche pasó a escasos milímetros de él. Siguió caminando mientras en la otra acera un chico era golpeado violentamente por una sombra que se había abalanzado súbitamente sobre él. Sin prestar la más mínima atención continuó la marcha en su mundo, escuchando la misma música de siempre.

 

***

Se despertó un tanto tarde pero en poco tiempo ya estaba listo para irse. Cada día la casa estaba más desordenada y más llena de papeles manchados por escritos ininteligibles, como si fueran un cruel espejo de su interior. Sus ganas de vivir se desvanecían por completo.

***

Ya de vuelta, era bastante tarde de hecho, tiró su mochila a un lado de la habitación y encendió el monitor. Otra vez volvía a aparecer aquel repelente muñeco virtual al frente del país dando lecciones de política mientras el pueblo le aplaudía creyendo que él era como uno más de ellos. Se tumbó en la cama y se quedó mirando un objeto en el suelo con la etiqueta: “Orwell & Bradbury”. Ya dormido, soñó despertar en uno de los mundos envueltos entre las anillas de aquel archivador.

***

Pidió un cortado y acto seguido pasó a aquella librería clandestina entre fuertes medidas de seguridad. Fue directamente a la sección de poesía y encargó para llevar “Canción del Jinete”. Ya en el mostrador, puso encima todos los billetes que tenía en su cartera, colocó aquel pequeño libro de tapa verde y mohosa en su mochila y se fue con una sonrisa en la cara.

***

Entró en aquel  majestuoso edificio como todos los días,  con la cabeza agachada y la mirada perdida. Pasó los tres típicos controles de seguridad antes de llegar al hall (rayos X y detectores de libros y armas). Acto seguido entró en el aula junto a otro pequeño grupo de alumnos. La clase consistía en memorizar pequeños fragmentos de texto pertenecientes a distintas épocas de la literatura universal. Memorizar y recitar, pero nunca había tiempo para pensar, todos los días eran la misma historia.

***

Bajó la cuesta y observó los restos de lo que en otra época fue una ciudad universitaria. Caminó durante horas entre aquellos edificios abandonados y saqueados aunque también se paraba a observarlos durante unos segundos a la vez que tomaba notas en un pequeño cuaderno. Se preguntó cómo sería la vida de los estudiantes que recorrían las calles de aquella ciudad. ¿Dónde están ahora esas personas? ¿Dónde dejaron la cultura que obtuvieron allí?

***

Nada más oír el golpe entre el coche y el muchacho, un joven de pelo revuelto salió corriendo desde el otro lado de la calle a socorrerlo. Lo inmovilizó (a pesar de que estaba bloqueando el cruce), llamó al 112 y trató de calmarlo. Falleció en aquel preciso instante, y en poco tiempo todos los datos que aparecían en la Red sobre él fueron borrados. Al día siguiente nadie le echó de menos en clase.

***

Una alarma sonó a su lado. Tardó unos minutos en reaccionar (quizás estaba algo dolorido, como si hubiera sufrido un golpe en el costado) y marchó a su lugar favorito para meditar por las mañanas, la ducha. Había unas pocas carpetas con folios en las estanterías de la casa. Todo estaba ordenado y en su sitio. Imperturbable, se fue pensando que aquel día era igual a todos los anteriores

***

Cuando llegó a casa abrió el periódico digital y se puso a leer los principales titulares. La gente ya no leía más de tres páginas seguidas, sus cerebros se habían convertido en máquinas que simplemente recibían información en unas pocas líneas e inmediatamente la desechaban para estar preparados a recibir otra nueva. Jóvenes (como él) asesinados en plena calle por asaltantes de libros, políticos con discursos programados, excesiva dependencia de las nuevas tecnologías… Todo aquello que habían llamado progreso en el siglo XXI se había tornado en un arma que la humanidad no sabía ni podía controlar. El mundo parecía independiente de su voluntad, así que se metió en la cama esperando que al día siguiente todo se acabara súbitamente

***

 

Cuando levantó la vista el semáforo ya se había puesto verde. Mientras pasaba el cruce miró fugazmente a un muchacho que venía del otro lado escuchando música. Le pareció que él también le había mirado, pero no le importó y continuó andando mientras una voz en su interior pedía que cambiase aquella situación de una vez por todas.

***

Todo había cambiado drásticamente en los últimos años. Aquel fallo digital provocó que la gente matara por comprar libros y revistas, por poseer cultura en papel. Las bibliotecas ya habían desaparecido en aquel tiempo y solo quedaban unos pocos ejemplares en manos de especuladores y coleccionistas. Decidió que había llegado el momento de invertir todo lo que tenía y llevar a cabo su plan. Quería que todo diese una vuelta de tuerca.

***

Al cabo de un rato despertó en la calle, al lado de un cruce de carriles, con su rostro bañado en sangre. Gritó pidiendo ayuda pero no podía moverse. La gente pasó a su lado sin mirarle, nadie entendía en qué consistía el concepto de sanidad universal y gratuita, pues nunca habían leído sobre ello. De reojo vió como su mochila estaba totalmente destrozada y sin un solo libro en su interior. Mientras cerraba los ojos, recitó unos versos sobre un camino, Córdoba y la muerte. Esta vez los escritores de ese país ya no morían en las cárceles o las cunetas, morían en las aceras de las ciudades.

***

Estaba a punto de subir por una ancha avenida cuando se detuvo a leer unas pequeñas placas colocadas en los bajos de aquella interminable serie de rascacielos que inundaban la zona. Como si se tratara de un epitafio, las placas recordaban que hace tiempo ese lugar estaba repleto de residencias de estudiantes universitarios. Aquel lugar parecía lleno de vida, pues en torno a esa especie de lápidas, una montaña de cartas y firmas cargadas de nostalgia rebosaban alegría y gratitud por todos los lados. Alguien incluso había pegado a una pared cercana un póster bastante antiguo de lo que parecía ser un cantante con tupé de unos dos metros de altura. No entendía para nada cual era el significado de ese pequeño monumento improvisado en las faldas de esos enormes edificios así que siguió caminando en dirección a su piso.

***

Cuando estaba saliendo de casa empezó a reflexionar sobre el sentido de ir todos los días a clase. Nunca había leído un libro entero en su vida, de hecho no había visto ningún libro en formato físico jamás. No obstante era bueno recordando textos de todo tipo, lo cual era bastante positivo de cara a su futuro laboral, dado que era el único requisito que se demandaba entre los pocos (y privilegiados) universitarios que había en el país.

***

Giró en la esquina y cuando empezó a pasar por el paso de peatones vió venir de frente a un chico con una pequeña mochila roja. En medio del cruce los dos se miraron durante menos de un segundo, el tiempo suficiente para que ambos se dieran cuenta de que juntos podrían cambiar muchas cosas en sus vidas y en el mundo, quizás solo sería necesario que volvieran a cruzarse en otro momento.

 

***

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A partir de aquí se encuentran todas las explicaciones y referencias sobre el texto, así que digamos que en cierta manera se puede considerar un “spoiler”

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En primer lugar aquí está el enlace con la versión “ordenada” de la obra, con los párrafos situados en el orden cronológico correcto. Los párrafos siguen estando alineados a izquierda, a derecha y al centro (Los alineados a izquierda muestran la vida de un personaje, los alineados a la derecha hacen referencia al otro personaje y los que están centrados narran las historias que confluyen de los dos protagonistas en el cruce).

Link versión ordenada: http://goo.gl/7IopMO

Destacar que el detonante para empezar a escribir esta historia fue un capítulo de True Detective, que estaba siendo anodino y lineal a más no poder (sin embargo esto no quita que sea una buena serie).
Por otro lado me pilló que estaba leyendo el libro de Jack Copeland “Alan Turing: el pionero de la era de la información”. En el libro descubrí que Turing y Wittgenstein se conocieron en sus vidas, hecho que me sorprendió bastante y que me llevo a releer al filosófo de Viena, en este caso a través del Tractatus Logico-Philosophicus.
En cierta manera me dió por intentar escribir por medio de aforismos y párrafos bastante cortos, copiando bastante el estilo del libro en cuestión.
Otra obra que descubrí este año y que también me ha influido para crear el relato fue “Morir”, de Sergi Belbel.

Tal y como pensé al empezar a escribirla, quería que la obra en cierta manera la diseñara también el lector, por lo que anoté una serie de posibles lecturas (unas 8 en total). Para que fuera más díficil (y también supusiera un reto) de cara a la persona que estuviera leyéndola, desordené todos los párrafos y los fui colocando de manera aleatoria en el relato original. El link que he pasado antes es una de estas 8 lecturas, en la que se sigue el orden cronológico, alternándose las historias de los dos personajes. También se incluye los dos posibles finales alternativos (otras dos lecturas más) en el cruce en los que se acaba con la vida (y también con la historia) de cada uno de los personajes. Otra lectura por ejemplo en la versión ordenada se podría hacer leyendo todos los párrafos de un personaje y luego leer los del otro.
Claro, luego está la versión que he dejado arriba, la original. Como había dicho antes, esta versión la escribí de manera aleatoria y tal como me dijeron ciertas personas que la leyeron da una sensación de caos absoluta, siendo para el lector bastante díficil de entender ( no se sabe si hay uno o dos personajes, se difumina el significado de la alineación de los párrafos y se pierde la sensación de que sea un relato lineal en favor de mostrar ciertas atmósferas que parecen como distantes en los párrafos ) y que invita a abandonar rápidamente la lectura.
Finalmente otras dos lecturas que se me ocurrieron (seguro que existen más, de hecho una persona me comentó que él se leyó solo los párrafos centrados y que entendió la obra mejor que la lectura de la obra “original”, desordenada) son leer la obra una vez sin los finales alternativos en el cruce y volverla a leer esta vez con el párrafo donde se produce el atropello de uno de los dos personajes. La razón de esto es que en la última frase de la primera lectura el personaje desea que todo acabe súbitamente, siendo esto una especie de profecía o premonición (las premoniciones están presentes a lo largo de todo el texto) de la siguiente lectura, donde el muchacho es atropellado de forma repentina mientras está atravesando el cruce.
Por otro lado la otra lectura que me queda es un tanto pertubadora. Se trata de una lectura “en bucle” y se comienza leyendo la historia en el orden deseado finalizando con el atropello del muchacho. No obstante, en este caso, la lectura se volvería a reanudar desde el párrafo que relata como se despierta el mismo muchacho, haciendo alusión al golpe que tiene en el costado, como si hubiera sido golpeado hace unos pocos segundos por un vehículo y de repente se despertara de repente en su cama para volver a ser atropellado y que la historia se repitiera así indefinidamente. Con esta lectura quería reseñar la vida monótona y circular que sufriría un habitante de este universo distópico, bastante influenciado por el ambiente anodino y repetitivo de 1984.

Aprovecho para comentar un poco el ambiente distópico de la obra. No hay duda de que quise situar la obra en unas atmósferas futuristas e irreales. No obstante hay ciertos comentarios a lo largo del párrafo donde parece como si la obra se situara en nuestros dias. Uno de estos comentarios está en el párrafo ambientado en CIU, en las facultades de la  Medicina, Farmacia y Ciencias de la Información, pertenecientes a la UCM (Universidad Complutense de Madrid). La imagen que tenía en mi cabeza de estas facultades a la hora de escribir el párrafo era exactamente igual a la que tengo en la actualidad, cuando las veo al ir a clase todos los días. Con esto quería decir que por un lado la Complu está igual que hace 100 años y probablemente el siglo que viene sus facultades seguirán teniendo el mismo aspecto.
De cualquier manera quise reducir al mínimo el espacio donde transcurría la obra en torno al cruce de la estación de metro de Metropolitano (la cuesta de Gregorio del Amo, Avenida Moncloa, Paseo Juan XXIII, Calle Almansa, CEU San Pablo…).

Finalmente comentar que el párrafo donde se habla sobre los antiguos colegios mayores de la zona lo escribí por un lado para reflexionar sobre el futuro de la universidad en este país así como de las residencias y colegios mayores, nichos de cultura y de todo tipo de actividades complementarias a nuestra formación académica.
También por otro lado en ese mismo párrafo pensé en hacer referencia a la burbuja inmobiliaria de este país. Basándome en la historia de la demolición del antiguo estadio Metropolitano para la construcción de una nueva urbanización, quise remarcar como en el universo del relato se volvía a plagar la antigua zona universitaria de rascacielos y viviendas, quizás provocado por otra ola de burbuja inmobiliaria, repitiéndose la misma historia que tuvo tantas consecuencias nefastas para nuestro país.

Referencias y guiños en el texto

  • La referencia a los “cerebros digitales” se me ocurrió leyendo un artículo de error505.net sobre como la abundancia de información y la lectura en diagonal afectan a nuestro cerebro.
  • Cuando se menciona que se borran todos los datos de un personaje en la Red (un concepto que dejé sin definir) quería aludir a la última sentencia del tribunal de la UE sobre el derecho al olvido en internet (link), que curiosamente ya se puede “solicitar” en Google (link)
  • En el párrafo que se menciona a un muñeco virtual (que no nuestro querido presidente) en la televisión se hace un guiño a Waldo, protagonista del capítulo 2×03 (“The Waldo moment”, “El momento Waldo” en España) de la serie Black Mirror.
  • El personaje que compra la “Canción del Jinete”  es una especie de homenaje a  Federico García Lorca.
    El personaje parece querer acabar con su vida constantemente pero no se atreve a hacerlo por lo que compra el poema de Lorca, lo cual le permite morir de forma prematura y premonitoria, al igual que le ocurrió al poeta granadino.
  • La frase “El mundo parecía independiente de su voluntad” está tomada del Tractatus de Ludwig Wittgenstein (la frase original es: “El mundo es independiente de mi voluntad”).
  • Cuando un personaje habla sobre los “jóvenes (como el) asesinados por asaltantes de libros” se hace referencia al otro personaje que en una de las lecturas resulta muerto por un ataque de estos asaltantes en el cruce
  • En el párrafo de la universidad cuando hablo del saqueo quise darle un doble sentido en dos momentos temporales distintos: por un lado el sentido actual de saqueo a la educación pública y por otro el saqueo de libros en formato físico debido al universo en el que transcurre la novela.
  • El origen del párrafo donde se describe el lugar con las placas que recuerdan las antiguas residencias de estudiantes está en la tumba de Machado en Collioure, Francia, un lugar que para mi simboliza el final de la segunda mejor generación cultural de este país, pero a la vez también es un lugar plagado de cartas, flores y homenajes que recuerda a todos los intelectuales que tuvieron que abandonar (y que de hecho siguen abandonando silenciosamente hoy en día) este país
  • El poster de Loquillo es un guiño bastante gratuito que decidí incluir en un estado no muy adecuado digamos.
  • Cuando se menciona a los rascacielos por una parte lo hice pensando en la Torre Metropolitana, quizás el edificio más alto de CIU junto a Biológicas así como en los rascacielos que tanto impacto causaron a Lorca en su etapa en Nueva York.
  • La imagen que tenía en la cabeza a la hora de describir la universidad a la que acude uno de los protagonistas es el Colegio Mayor CEU San Pablo.
  • Quizás la idea del fallo digital, que conlleva el borrado de todos los archivos a lo largo y ancho del mundo está tomada de la operación policial que realizó el FBI en enero del 2012 contra la página de Megaupload (link), reteniendo y posteriormente borrando los archivos alojados en aquella página por usuarios de todas partes del mundo. Como decía jocosamente una persona en twitter aquel día: “Esto es como el incendio de la biblioteca de Alejandría pero en el siglo XXI”.
  • El exceso de controles policiales a la entrada de la universidad está inspirado en la instalación de escáneres corporales en los aeropuertos de Ámsterdam y Londres en 2010 (link)
  • La idea de los “especuladores de libros” está basada en los especuladores financieros e inmobiliarios de nuestros días.
  • El único párrafo que está correctamente colocado en la versión desordenada es el último. Esto se debe a que sencillamente dediqué tanto tiempo al resto de párrafos que se me olvidó escribir el párrafo final de la obra.
  • Cuando escribí en el final del párrafo que recuerda la antigua zona de colegios mayores la siguiente frase:  “[…] así que siguió caminando en dirección a su piso” pensé en ese momento tan díficil para todos que es abandonar un colegio mayor para ir a vivir a un piso.
  • La frase inicial de Aristóteles decidí incluirla por una parte como una pista de lo que había que realizar con la obra (juntar distintas partes para obtener un todo) pero también posee un carácter bastante irónico en el sentido de crítica a todas aquellas personas que adoran las frases celébres de Churchill o Napoleón y deciden escribirlas hasta en apuntes de la universidad.
  • Se me ocurrió tirar de Ubi Sunt? y hacer un pequeño guiño a Jorge Manrique y a las “Coplas por la muerte de su padre” cuando un protagonista se pregunta en el final de un párrafo donde han ido todos los universitarios españoles.

Aunque seguro que nadie ha llegado a leer hasta aquí, me gustaría agradecer el esfuerzo de haberse leído los borradores previos de la obra a un gran compañero de colegio como es Antonio, que además me sirvió de inspiración para la creación de uno de los dos protagonistas así como el “desastre total” de la habitación del mismo.

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