Libros que nadie debería leer

Estaba buscando entre las estanterías de mi casa un libro para pasar un rato cuando encontré un libro de estos de divulgación científica. Una de estas colecciones de libros que compras con el diario y no vuelves a tocar hasta unos cuantos años después.
Siempre me encantó la criptografía y el criptoanálisis (definición en Wikipedia) así que pensé que este sería el libro perfecto.

Al principio todo correcto, un poquito de historia de los códigos secretos a lo largo de la historia, pequeños apuntes sobre ciertos personajes históricos y un poco de matemáticas.
Fue llegar a este punto y a la vez llegó el momento de echarse a llorar. En las primeras explicaciones empieza a haber erratas en la notación así como errores al despejar en ecuaciones y otros tantos que no son tan fáciles de ver en una primera lectura.
Intenté no darle más bola a este asunto cuando el autor volvió otra vez a la parte histórica. No negaremos que aquí se desenvuelve bastante mejor.
Sin embargo otra vez volvió a la parte matemática y ahí cometió un error imperdonable: estaba calculando el número de posiciones en los cuales se pueden colocar los “rotores” de una máquina Enigma y se olvida de multiplicar por dos. Esto no es una errata ni mucho menos, es un error del propio autor (¡Además matemático y profesor de universidad! ¿No ha revisado nunca un libro escrito por él? ) es un error gravísimo (de tantos) en un libro de divulgación.
Recordemos que el lector al que se dirige este libro es una persona que no tiene un enorme conocimiento sobre ciencias, por lo que yo comparo este error como si estuvieras leyendo un libro sobre una cierta teoría filosófica de cierto filósofo y el autor directamente cambia ciertos puntos de estas teoría para escribir otras totalmente diferentes.
Llamadme exagerado, pero lo mejor del libro viene en el anexo, donde supuestamente se explica con más detalle matemático los entresijos de diversos códigos. Cuando ví que en una igualdad añade un 1 en el lado izquierdo pero no así en el derecho cerré el libro y lo devolví a lo más profundo de la estantería.

Libro

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En el borde del sueño

Miras fijamente al techo, inmóvil y callado, como sí no vaya a ocurrir nada en los próximos años. Puedes seguir en esa posición, nada te va a pasar.
De repente te das cuenta de que algo no va bien, de que va a pasar algo en el instante que menos imaginas pero no puedes hacer nada contra ello.
Fawkes acaba de aparecer por la pared de enfrente. La cara blanca y la capa negra son inconfundibles. No sabes cómo va actuar, lo cual aporta una dosis de bastante tensión a la escena.
Algo en tu interior empieza a debatir que va a pasar, es el principal responsable de todo esto y dependiendo de muchos factores (como te ha ido el día, que te ha pasado últimamente, ¿por qué no quería hablar conmigo aquel día?) puede proponer una visión amable de la situación ( el caballero desaparece junto a su capa por la puerta de la habitación ) u otra más angustiosa ( el entre se acerca peligrosamente a tu posición, como si quisiera susurrarte algo al oído).

Hay algo oculto cerca de la puerta, vuelves a estar al acecho, como un animal cualquiera en uno de los millones de documentales de La 2.
Sigue el silencio. La imagen del techo no desaparece y no puedes hacer nada.

El corazón empieza a latir más y más fuerte, mientras se oyen chillidos atronadores por todas partes. Quieres despertar, salir del borde del sueño, que te devuelvan el control de la realidad, pero todo es en vano.

Como si alguien pulsara un interruptor, al instante todo volvió a la normalidad y la imagen del techo dejó de estar fija para mostrar otra realidad. Una realidad que enseñaba una habitación con un póster de V de Vendetta y sudaderas colgadas en la percha de la puerta.

Crisis

No entiendo para que buscarte otra si ya tenemos suficiente con la que hemos y estamos pasando ahora.
¿Es quizás un acuerdo o algo que han decidido varias personas entre las cuáles yo no estaba invitado?
Es imposible medir cambios de un día para otro, necesitamos recoger ciertos patrones que evidencien un cambio en la persona.


Es gracioso pero ahora mismo está sonando en mi mp3 “Todo va a cambiar” de Niños Mutantes (Por cierto, ahí arriba en la lista de conciertos pendientes), igual es mi subconsciente que quiere decirme algo.


Me ha llegado el libro con el guión de “Un trozo invisible de este mundo” y leía por la mañana (bastante temprano): “diez está tan lejos de infinito como dos”.
Pensé en modificarlo en incluirlo como título de la entrada (“veinte está tan lejos de infinito como dos”) pero copiar está mal visto en estos casos y tampoco quiería cambiar un número para adaptarlo a la entrada, sería aprovecharse bastante de esto.


La gente tiene miedo a las matemáticas, no hay duda, y en especial a algo tan corriente como los numeros naturales.
Este miedo se hubiera ido de nuestras vidas si alguien hubiera dicho en algún momento que el infinito es simbólico, es notación, como dice todo el mundo en la facultad.
De hecho esta mañana en clase hemos ampliado un conjunto de números añadiéndole el infinito.
Tal cual.
Sin preguntas.
Nadie se ha extrañado.
Bueno, quizás los dos italianos de Erasmus, que creo que se han equivocado de clase.


Infinito, la-palabra-no-debe-ser-nombrada-del-título-de-la-entrada y los múltiplos de 10 como 20, 30, etc,…son cosas que asustan a la gente en general.
Me han estado comentado las consecuencias de todo esto pero yo de momento no siento nada en especial.
Ya fui bastante crédulo hace unos cuantos años pues creía que si te tomabas un actimel (¿siguen existiendo?) instantáneamente te salía de la nada un traje blanco y reluciente que te permitiera combatir todos los males de la medicina moderna.


Voy a darme un paseíllo hasta Oz, que eso debe ser como el bazar chino de ahí arriba, siempre tienen lo que necesitas, a ver si puedo conseguir ese algo que sufren las personas que me lo han dicho.