Problemas de identidad

¿Cómo puedes probar que eres o no una determinada persona en la red? ¿Nos reconocemos entre nosotros al otro lado de la pantalla?
Aparentemente son dos preguntas que deben poseer una respuesta universal y así poder acabar con el miedo que siempre está presente hacia Internet.
Llevo pensando en estas preguntas a raíz de que ciertas personas sospechan que estoy detrás de un perfil bastante, digamos curioso, en redes sociales.
Consulto a gente a mi alrededor para que intenten ayudarme a responder estas dos preguntas que no hay duda que son bastante escurridizas, pero no hay manera.

En este punto podemos constatar que existen dos hechos clave: el primero es cómo realizar digamos un trasvase de nosotros, nuestra identidad o el yo hacia lo que los periodistas les gusta denominar “el mundo digital” (Si ya existen problemas con este punto no quiero contar lo que sucederá cuando llegue el famoso “Internet de las cosas“, ¿responderé yo a determinada persona/cosa o será mi cafetera, por ejemplo?). También volvemos a darnos de bruces con la privacidad, pues si aceptamos un sistema muy seguro de acceso a aquello detrás de la pantalla (ya sea un sistema que dependa por ejemplo de nuestros genes o relativo a respuestas que implican puntos sensibles de nuestras vidas).
Deberíamos trabajar más en verificación de identidades y quizás rescatar proyectos como aquel DNI electrónico (un trozo de plástico tecnológico que no tiene utilidad efectiva en nuestras carteras).
Un profético póster de IBM que tenía en mi antigua habitación anunciaba que en los próximos años un orwelliano sistema de seguridad detectaría si somos nosotros o no los que queremos acceder a un determinado servicio en la red, ya sea desde el LCD, Full HD o lo que sea que ahora mismo tengas frente a tus ojos, analizando y comparando patrones y maneras de comportarnos en el mundo de acá.
Parece ser que este maldito Big Data está en todas partes, aunque yo me muestro cauto de momento (principalmente por cosas como estas).

El segundo hecho que quería comentar es la incapacidad que tenemos de ver cualquier dispositivo electrónico con conexión a internet como un conjunto de cables montado sobre unos puñados de placas.
En una de mis primeras asignaturas en la carrera un profesor nos dijo que el objetivo primordial de aquella asignatura era comprender que no existe un hombrecillo metido dentro de nuestro ordenador.
Debemos estar pendientes de las opciones de privacidad de los sitios que con más frecuencia visitamos, así como poseer buenas contraseñas (y que podamos recordar, claro), aunque parece que cuando entramos a habitar aquí todo se vuelve caótico y desordenado.
A contrario de lo que pasa en nuestra realidad, en la red podemos explicar todas y cada una de las cosas que la componen, pues ha sido diseñada por humanos, no seres supernaturales.
Quizás si todos entendiéramos las cosas que conforman Internet, con un poco de interés y formación, podamos reconocernos tan bien como lo hacemos a este lado del teclado.
Ojalá.

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