Tres segundos mágicos

A fin de cuentas si miramos el tiempo como una línea sin principio ni fin, no parece que haya grandes diferencias aparte de aquellas escalas geológicas que nos daban en el colegio y que nadie sabe ni colocar en el tiempo ni dar una descripción de las mismas.
Mi intención es dar tres momentos (tres segundos exactamente) de tres canciones distintas tales que si ampliáramos esa línea del tiempo en el Windows Media Player con una lupa veríamos algo realmente especial en ellas.

La verdad es que para bien o para mal siempre he sido de ir al detalle y esto influye en mi manera de oír (y ver en mi cabeza) ciertas canciones. Si aquí no están esos tres momentazos de esas tres canciones que esperabas oír, mala suerte, es lo que tiene que seamos hipstas, tenemos y debemos odiar la música que escucha el prójimo.

No existe una relación entre estos segundos y los segundos de las mismas canciones cuando son tocadas en directo, así como estos segundos se pueden desplazar en una misma canción dependiendo de múltiples factores de la vida de cada uno de nosotros.

He ordenado las tres canciones cronológicamente según la primera vez que las escuché. Además, gracias a Youtube, pongo el link desde el comienzo de ese segundo tan “especial” de la canción, para así quitar el marrón de oír toda la canción, y en total leer esta entrada cueste un tiempo igual al tiempo dedicado a leer todos estos tres párrafos más otros tres segundos por las tres canciones (Vamos, una minucia).

  1. I don’t know how – Best Coast (segundo 1:39-1:40)

    Aunque la canción no tenga mucho “misterio” (por ejemplo, la letra es repetitiva a más no poder) siempre la recordaré como esa canción con la que me levanté después de una fiesta de Navidad que acabó con la vida (en sentido etílico) de muchos amigos míos. Si escuchais ese minuto y pico antes de que llegue ese segundo exacto vereis que la canción parece que muere a pasos agigantados. Sin embargo, justo después de ese instante, no se que me vino a la cabeza (o lo que quedara de ella después de aquella resaca) pero salté de la cama y empecé a cantarla (yo soy más bien de berrear) a pleno pulmón. Ahí es cuando aparece mi compañero de habitación (o lo que quedaba de él) abriendo su puerta y observando atónito la escena. Además estoy seguro de que también mi “vecino de pared” todavía se acuerda de aquello.
    Yo que sé si fue cantar una treintena de veces eso del “No se cómo”, pero de repente te ves con fuerzas de seguir adelante, de que ignoras o desconoces algo pero te la suda directamente, se te va la olla y admites que vas a cambiar y no hay marcha atrás.
    Recordad, las cenas siempre son las culpables de todo y no el alcohol. Bueno, eso y también algunos segundos de ciertas canciones.
    (Extra: el videoclip oficial de dicha canción, que no he puesto por ahorrar sufrimiento a los pocos lectores, puede estar entre las mayores mierdas que he visto en mi vida)

  2. Haunted House – Belako (segundo 1:01 )

    Las primeras veces que oyes a Belako simplemente te quedas flipado. Luego cuando te cuentan que tienen en torno a nuestra edad (20-24 años) te quedas a cuadros directamente.
    Esta canción tiene como dos espacios, dos regiones que están separadas en el segundo indicado arriba, donde de repente aparece otra canción, junto a esa ira que todos guardamos durante días y días y que soltamos en el momento menos indicado. A partir de ahí la letra parece que quiere salir de los auriculares y llegar a alguna parte de tu cuerpo, provocar, incendiar, encender mala hostia, escupir sangre, provocar odio y rencor entre otras muchas cosas.
    Y todo eso solo a partir de un mísero segundo.

  3. Van a por nosotros – La habitación roja (segundo 2:59-3:00)

    El otro día puse esta canción en Facebook porque me llamó un poco la atención y la verdad es que LHR son un grupo que te dan canciones como si de un pozo sin fondo se tratara. Con más o menos sintetizadores, con guitarras más o menos agresivas, posiblemente unos de los grupos más infravalorados en este país (Partiendo del hecho que hay bastantes grupos españoles infravalorados ).
    La verdad es que esta canción me sorprendió a partir del momento en el que empieza el vídeo. Siempre acostumbrado a saber como son las canciones de los valencianos (no suelen ser tan “in crescendo” como Belako o Love of Lesbian por ejemplo) me quedé bastante perplejo como a partir de ahí todo cambia, todo se vuelve más agresivo , como si llegado un instante, un segundo de nada, queramos cambiar de vida, de trabajo y de cielo que está sobre nuestras cabezas.
    ¿Quién no se ha planteado esto alguna vez? ¿Quién no se lo ha planteado casi sin pensarlo, sin meditarlo?
    A la mierda todo, vienen a por nosotros y ninguno estábamos preparados.

A fin de cuentas todas nuestras acciones se reducen al segundo, fracción que va goteando esperando a que algo suceda, a que esa gota sea la decisiva, la que permita explicar un momento díficil de tu vida, gritar con todas tus fuerzas ante algunas voces de tu cabeza o quizás cambiar tu vida de una vez.

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