Visitas


Me saludaron con furgones de policía y me despidieron sin luces en las farolas.
Volaba el alcohol barato y volaba la gente que se sentaba en aquel taburete torcido.
Las discusiones saben mejor con el frío aunque tu amigo quiera entrar deprisa y corriendo al bar más cercano para poder huir de la congelación. Sin embargo, poco a poco todos los líquidos que estaban desperdigados por tu cuerpo van a parar no se dónde, lo cual provoca que tirites y te apresures a hibernar.
Allí todo se vuelve previsible (misma gente en el mismo lugar a la misma hora y con el mismo ambiente) excepto esos días sueltos en los que queréis que no todo siga así, acabando en los lugares más insospechados.
Es bueno saber lo que va a pasar, pero pasado un tiempo, las cosas pierden su esencia, Nietzsche gana la partida con sus ciclos y todos volvemos a nuestros autobuses.
Piensas en que podría haber sido allí de tu vida, ¿por qué no van allá contigo?, ¿por qué corriges todas las puñeteras faltas de ortografía en los comentarios (un par de saludos)?, ¿por qué la gente no huye a menudo de allí?, ¿por qué se vive tan normal aquí?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s