Historias de Oxford (Wisconsin revival)


Creo que Busti y Oxford bien merecen inaugurar una nueva libreta. Hay esperanzas de que haya momentazos, pues he querido ser previsor dado que el otro bloc igual se hubiera quedado corto con solo 12 páginas libres. Supongo que habrá ataques severos de nostalgia (todavía recuerdo que alguien casi se queda en la frontera por ser sospechoso de querer arrancar el chip de su DNI). Bueno, ahí iba el primero.

  • Venga, yo creo que llamamos al director de “Serpientes en el avión” y hacemos “Mocosos en el avión” y “Mocoso en el avión part II: el retorno del niñato que subía y bajaba la mesilla del asiento”
  • Lo de “nos llevan años de ventaja” es de coña. Y me reía de este bus. La cantidad de aparatos y luces te deja helado. ¿Cuándo va a empezar a despegar esto?

Noté como el turismo varía una barbaridad aquí segun el dinero que vayas a soltar. A ellos les esperaba un hombre para llevarlos en coche.
Bueno, a mi un autobús entero.
¿Qué imágenes nos aportará una determinada ciudad según el dinero que dispongamos? ¿Ocurre lo mismo en España, o solo hay turismo “único” (playapaellaputamadresangría) en la península?
Antes de entrar a un túnel me fijé en que estaba pasando por delante de Canary Wharf. Joder, me vienen imágenes a la cabeza tomando birras (bajo una temperatura glacial) con esos tres monstruos al fondo (y vaya tres monstruos de compañeros en aquel viaje también…). Además ahí entran también el palé de birras que vino de Wembley, el Tesco que reponía 24/7, One Penny One Pound y el frío ártico que recorría las mesas de la Campus a las 5 y pico de la mañana.
Ya paro, ya paro. Lo juro.

Soneto destructivo
Pasillos más anchos que Castilla que Ryanair te invita a descubrir
Lo efímero de la sonrisa de esa chica que ves durante unos instantes a tu lado
Hay momentos en los que voy como este hombre que está al volante aquí a mi lado, conduciendo de frente a lo convencional, justo por el otro lado
Y es que el grito no se ahoga y dura más que ese maldito conejo a pilas de la televisión o el efecto infinito que me está provocando esta maldita coca-cola
Sería chevere montar todo esto en forma de poesía, pero no tengo ese arte aquí dentro ahora.

  • Necesitamos Noés contemporáneos, gente del tipo: “tu haces buena pareja con el/ella”, “hacéis buena pareja”.
    Ellos/Ellas.
    Creadores de armonía y sueños
  • Del como OxfordTubeWifi salvó la navidad y como se gastan 100 MB en minutos (el saldo ya tal).
  • “Don’t speak to the driver”, ese hombre era un ejemplo típico de ello, cuya foto saldría en los carteles de todos los autobuses del mundo con ese mensajito, pero no, finalmente no me llevó a Crackton.

Al rato de bajar del bus tenía sobre la mesa un plato de salchichas de soja dándome una cálida bienvenida nocturna.


Entonces, perdí todo lo que me quedaba de fe en la universidad pública española. De frente un Starbucks, una librería, un supermercado y un banco a punto de abrir.
– “Recuerdo a Julio Cortázar…”
Shut up SpanDan.
Ahora es cuando me acuerdo del Herjomar, de los bazares asiáticos de Metropo, el Día y los Santander agrupados en pocos metros a la redonda.
La cultura del 24 horas al día, 7 días a la semana está en todos lados y no hay problema, entre y salga cuando quiera.
Por otro lado la recepción es una como las que mandan los canónes de recepciones: con varias pantallas de 30″, el cual es el tamaño mínimo en todos los monitores que hay en el edificio.
Aquí las sillas de plástico murieron hace siglos, ¡Larga vida al sofá!. Los sofás inundan el hall y las salas de estudio. Estudiar, si, pero bien cómodo.
-“Esta uni es la hermana pequeña”
El prestigio de la privada pesa, como no puede ser de otra manera, y eso se respira a lo largo y ancho de la ciudad.
Por cierto, si no habéis entrado en la oficina de prácticas o empleo de vuestra universidad o facultad hacedlo, o en su defecto entrad a la sección correspondiente en la web. Luego pasas por acá y entras a la oficina de empleo. Gente echándote un cable, si, que se sienta contigo en un sofá (no podía ser de otra manera)  y te ayuda desde hacer tu CV a corregírtelo. ¿Alguien te habló de esto en la uni?
Avanzando en la montaña de manzanitas llegas al Starbucks central, cuando accidentalmente te tropiezas con el templo de la burocracia, la secretaría de alumnos de la universidad.
¿Una ventanilla?
Mejor aún, un mostrador con 4 o 5 puestos cada uno con una pantalla donde te atienden. Se nota que quieren facilitar las colas y mandarte a casa a por otro papel. Ya.
Máquinas que te permiten coger libros en cuestión de milisegundos o salas de trabajo con pantallas enormérrimas se unen al festival tecnológico de la biblioteca.
Por otro lado, la cafetería y el lugar reservado a la “union” (delegación de alumnos en España) merece otro capítulo así que decidí marcharme por mi propio pie antes de sufrir un síndrome de Stendhal en su vertiente educativa.
Finalmente, y aunque sé que es algo muy discutible de comparar, me fijé en el Magdalen College (probablemente el mejor de allá) con esa torres y esos amplios jardines y pensé en lo que hay queda en Madrid (Negro-África-Isabel-Chami). Casi nada, claro. Choque cultural incoming.
Museos donde juntan antigüedades con arte moderno y caterings randoms o pubs donde el combo hamburguesa + pinta-que-entra-más-suave-que-el-agua-mineral son elementos a tener muy en cuenta aquí.
Acto seguido, nos vimos con fuerzas y suerte, así que decidimos echar unos pounds sueltillos en William Hill, pero la máquina se empeñó en que el rojo fuera el color de moda aquella tarde.
-“Dios, este sitio parece una casa de apuestas del San Andreas”
Habría que destacar también la cantidad de gente apostando a una hora bastante aleatoria de la tarde.
-“Escribes como Pérez Reverte. Le has copiado el estilo”.

Instrucciones para el hand made Tesco milkshake (también llamado milkshake mágico)

  1. Leche “whole” del Tesco (Obviamente)
  2. Beber un poco de leche para que no rebose
  3. Echar polvitos mágicos white choc de la marca Options
  4. 50 ml. del chorrito mágico no desvelable debido a derechos de autor (No, puedo adelantar que no es jarabe para la tos ni sucedáneos así)
  5. Realizar estos pasos en lugares cómodos y relajados como un vagón de metro en hora punta o un puto autobús que no deja de moverse en todas direcciones estando a punto de provocar una rotura de estas litronas “deluxe” que tengo entre mis pies.

Sección de anotaciones breves y aleatorias

  • La música que acompaña el viaje es “Playground primavera down“, especialmente la parte donde un señor canta “Everyday I’m hustling” en repetidas ocasiones. Los toros en la Wii, John Boy o Dinero Fácil también tendrán sus momentos de gloria, así como la obertura 1812 de Tchaikovsky.
  • Sería muy curioso e interesante saber el porqué cuando bajas de cualquier bus urbano es obligatorio decir “gracias” al conductor, aunque te hayas montado para una parada.
  • Cervezas casi sin gas (Ale) que saben igual de buenas horas después.
  • “Mira, un pulgar hablando”, decía mientras un gordaco calvo hablaba en la tele.
  • Gente en traje borracha pidiendo en kebabs callejeros ambulantes (o kebabs-furgoneta) saliendo del hotel 5 estrellas de al lado.
  • No. Ojo cuidao, que vienen al KFC con nosotros a pedir algo. Mientras tanto, dentro del KFC la gente moría a “altas” horas de la madrugada.

Vuelvo a 2013, a visitar colegios mayores. ¿Podremos seguir haciendo equivalencias con Madrid?
Por entrar a uno, 1 pound. Bueno, a otros tienes que pagar por la hoja de solicitud tengo entendido.
La jornada ha sido maratoniana y todos los colegios siguen el mismo patrón: comedores copiados de las películas de Harry Potter, jardines de un verde radioactivo, edificios nuevos metidos con calzador al lado de los antiguos y una calma y un ambiente en el que dan ganas de volver a pasar otra vida universitaria allí.
Antes de acudir a un concierto de canto “for free” en otro college, decidimos hacer una visita express a Wheatley, precioso pueblo inglés del que no sabíamos mucho, solo que los paisajes eran bastante bonitos.
Estuvimos unos dos minutos en el pueblo en total.
Fue lo que tardamos en bajarnos del bus y que este llegara a la siguiente parada, cambiara la pantallita de destino y diese media vuelta para volver a recogernos.
En ese amplio espacio de tiempo visitamos una especie de pirámide de piedra que daba un mal rollo increíble.
Volviendo de ese lugar descubrimos que se trataba de una interesante construcción decimonónica en la cual se encerraba a los borrachos del pueblo antes de enviarlos a juicio a Oxford.
En el viaje de vuelta, un tiburón (Headington Shark lo llamaban) decidió inmolarse en el techo de una típica casa inglesa, pero la gente no pareció inmutarse.
Por lo visto, aquí la universidad pública tiene líneas de autobús que despliega por la ciudad todos los días de la semana.
La pregunta es: ¿cómo sería un autobús de la Universidad Complutense de Madrid?

a) Un vehículo cualquiera del concurso de autos locos que patrocina Red Bull.
b) El Rocomóvil de los hermanos Macana.
c) Una furgoneta viejuna y un barco pirata a ruedas en Somosaguas.

Y también, ¿cómo sería un autobús de la UPM?

a) Todavía están “ingeniando el futuro”, así que con calma, están diseñándolo.
b) “El examen durará tres horas…¿pero que bus ni que bus?”
c) Un autobús normal, solo que no hay servicio los días de examen, es decir, nunca.

Nunca, nunca invitéis a un amigo a un bar que no conocéis pero que según el, que ha estado, está muy bien, es bastante barato y todo eso.
-“Usa el acento en ese él, ¡Dios, que daño!”
Fijate si duele que aunque esa maldita pinta de Perroni te pega un buen petardazo en la cabeza, esos 6€ (4,5 pounds aprox) no se olvidan fácilmente.
Aprovechando este momento de confusión e ira nos encaminamos a ver un concierto de coro sobre algo relacionado con Sta. Teresa de Ávila.
Hasta el momento todo normal.
-“Oye, tu. ¿Qué hacemos aquí?”
En aquel momento se rompe el marcapáginas de la libreta.
-“Coge este” (señalando un marcapáginas de una de las múltiples biblias anglicanas de enfrente)
Da igual, esto seguro que merece la pena, los patrocinadores son University of Oxford, Embajada de España en Reino Unido y Oxford University Press.
Dos (que no nosotros, ojo) se sobaron a las primeras de cambio (uno era un japonés que no aguantó ni la media hora antes del concierto y otro que la segunda canción resultó demasiado para él).
[…]
El japonés se despertó pero el otro me preocupa, sigue dormido desde entonces.
[…]
Despertó.
Por fin.
A la 5ª canción.
Desde entonces el concierto empezó a ser muy monótono pero de repente se animó: empezamos a cantar Los Toros en la Wii en un descanso entre canción y canción aunque los de al lado parece ser que no apreciaban las letras de Santi Balmés.
Más adelante llegó el intermedio y notamos que había empezado un simulacro de incendios en colleges, pues una familia con sus chavales salieron corriendo de allí. Nosotros decidimos aplaudir un poco al principio pero acto seguido fuimos obligados a cumplir el estricto protocolo de simulacros de incendios en colegios mayores ingleses, por lo que salimos pitando de allí.
Pasando por el “callejón de la Inglaterra profunda” (con cierta congoja y engañado de nuevo como no podía ser de otra manera) llegamos de forma sorprendente y casual a la puerta del Four Candles, nuestro cuartel general aquí.


Otro magnífico día primaveral que apareció salvajemente cual pokemon en un safari.
Gris, nubes y lluvias torrenciales intermitentes estaban a la orden del día.
Fue entonces cuando me enteré de que allí existe una furgoneta de la delegación de alumnos que te va a buscar a cualquier lugar de Oxford o alrededores si estás con una moña que no puedes ni mantenerte en pie, para así devolverte sano y salvo a tu residencia.
Wow.
Aquel día seguimos buscando colleges, aunque dábamos prioridad a aquellos que no cobraban entrada a visitantes. De hecho, una mujer muy amable nos invitó a visitar uno de forma muy efusiva.
Creo que se pensaba que íbamos a echar la solicitud en aquel colegio.
Bueno, como dice Mariano: “en fin de ilusiones también se vive”.
Oxford University Museum of Natural History o Museo Nacional del Agobio.
-“Dios, esto parece una especie de guardería. Vámonos”
Yo jamás había visto tanto número de objetos por vitrina dentro de cuatro paredes, por lo que aquello daba más impresión de almacén que de un museo de animales.
Después de este pequeño cabreo, el St. John’s College nos dejó entrar gratis a tirar otras cuantas fotos en modo panorama a sus jardines como era habitual pero de repenté alguien pulsó el botón de ducha y ahí empezó el festival:
-“Showeeeer!”
Tras escapar de aquella acuosa trampa mortal decidimos deambular un rato y hacer otra pequeña parada en el cuartel general (mientras a mí se me volvía a pedir identificación para poder entrar y pedir, como siempre en este país, en el cual deben seguir pensando que tengo 13 años o algo por el estilo).
Después de estar dialogando un rato con las rachas de viento huracanado que se levantaron esa tarde, decidimos que aquel día llegaba a su fin.


Casualidades de la vida, descubrimos que existían las alarmas antes de las 11 de la mañana, hecho que nos llevó a encontrarnos de frente con el cambio de guardia.
Pensaba yo: “joder, lo que molaría contratar a estos inmóviles señores de rojo para que toquen en la charanga de la peña”
Sin lugar a dudas es la visita o acto turístico más absurdo, inútil e incompresible que existe en lo galáctico sideral.
Abriéndose paso a lo largo del zoológico de St. James Park llegaron estos intrépidos a la magnífica puerta de Tannhäuser-Downing Street, la cual está siempre bien custodiada (excepto para los medios de comunicación, que son llevados a un estrado preparado para la ocasión).
Tras un errático viaje de idas y vueltas acabamos saludando a Nelson, aunque no se si oirá algo desde aquí abajo. Luego, como siempre, el paseo típico y prediseñado de todas las veces: MM’s Store-Chinatown (Saludos a Annabelle)-Piccadilly.
No obstante, el magnífico día primaveral que hacía (bueno, esta vez la lluvia era más flojita) nos obligó a tomar refugio en Waterstones Piccadilly, un verdadero contenedor de libros con sofás (again!) y lugares de lectura que daban la sensación de estar en una biblioteca municipal y no en una librería.
Vas subiendo pisos poco a poco, intentando  barrer con la mirada y clasificar cientos, miles, millones, gritones de libros que llenan las estanterías, los cuales parecen reventar las paredes de estas últimas, pidiendo no meter más libros en su interior.
Pensé que aquel momento era ideal para visitar a viejos amigos en aquella ciudad que se ha convertido para mí en lo que Benidorm se convierte para un jubilado [Inserte gentilicio de un país de la Unión Europea cuyos jubilados tienen jugosas pensiones].
El cielo gris quiso estar presente en aquel tea afternoon con Adele y música clásica, así como las gotas de de lluvia que nos despidieron en Collindale Park.
Mientras Londres agonizaba y las obras de las calles y futuros apartamentos extendían sus garras de la zona 1 a la 4, la línea negra nos devolvía a la locura del centro, a no poder seguir apostando para que William Hill (siempre a reventar) nos pagara la cena de aquella noche y a que esta maldita lluvia volviera a aparecer (ojala desapareciera) en la ventanilla de este autobús.


Volver es el peor y el mejor momento al mismo tiempo. Citando a I.Ferreiro como si fuera un filósofo clásico: “¿Quién no tiene el valor para marcharse? ¿Quién prefiere quedarse y aguantar?”

1ª Ley de Terceño o principio del tráfico inteligente de Londres

“Cuanta más prisa tengas en esta ciudad más tienden los semáforos a ponerse en rojo y los autobuses urbanos a pararse en los morros del tuyo”

Un pequeño rodeo a las estaciones te da la pista de que aquí el tiempo va a otra velocidad, pero ojo, aquí 10 minutos es oro puro. Lo noto cuando veo que en una cadena de fast-food-deluxe como las llamo yo, solo hay mesas para dos personas como muy mucho.
Aquí la soledad persigue a mucha gente, persigue sus maletines y sus macs, sus largos cascos blancos que conectan su Iphone y llenan de música su traje y corbata.
Y como siempre, al otro lado del mostrador españoles atendiendo en modo non-stop, mientras yo pienso que ciertas personas españolas que nos gobiernan deberían venir aquí en persona y observar con sus propios ojos a donde cojones mandaron a una generación entera de jóvenes.
Después de que una calesa nos llevara con fuertes dosis de aire acondicionado (a condición del exterior) filtrado (todo el aire se colaba por la puerta de emergencia de la calesa), por fin logré que Stansted no pitara al verme pasar por la puerta.
Rondaba un pensamiento en mi cabeza y es que todavía no había pillado esos magníficos wraps de albóndigas suizas de hace unos años atras.
Dicho y hecho.
Mientras aquel picor inhumano que mi lengua llevaba años sin probar (Los guisos de la abuela no pueden competir con esto ni de lejos) me senté en un uno de estos mostradores de la soledad o del infinito como los llamo yo.
Si, estas largas mesas de las cadenas de cómida rápida donde te sientas en una silla y enfrente tienes una cristalera donde desde la calle te ven comer desde hamburguesas a sopas hirviendo, como si todo esto se tratara de un zoológico humano.
Volví a pensar sobre si la abundancia de estas mesas en este país sería directamente proporcional al grado de soledad del país y/o de sus habitantes.

 Aclaraciones al post:

  • Los “bullets” indican pensamientos inconexos y que vienen a la mente sin pasar por un filtro previo en mi cabeza.
  • Lo de “Wisconsin revival” es un pequeño homenaje a Historias de Wisconsin (esperemos que vuelva) solo que aquí todos los personajes son reales, o en su defecto modificados ligeramente por los efectos de las pintas de Carling.
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