Para Kunst


Sigue sin llover en el canal. De hecho lleva sin llover 5 días o así, cosa bastante chocante desde que estoy aquí.
Copenhague estaba preciosa con todos esos rayos de sol, así que decidí que era hora de sacar a pasear la calesa montón de chatarra bici y la libreta. Las maratonianas jornadas de programación (tristemente, creo que en dos semanas en el DIKU he aprendido mucho más que algunos cuatrimestres en la Complu) y un horrendo intento de preparar patatas con bacon (se respira la nostalgia, ains) fueron los detonantes para hacer una visitilla a la Galería Nacional de Dinamarca.
Una rápida comprobación de los carriles bici en Maps y como siempre, en 10-15 minutos estás colocando la bici en el aparcamiento correspondiente.


“Statens Museum For Kunst” 
<<Bien, esto tiene que ser la Galería, traduciendo a grandes rasgos será algo como Museo Estatal…..para Kunst? Va, rápido, que aquí todo cierra a las cinco o a las seis como muy tarde>>
Mi nulo conocimiento del danés hizo que me estuviera preguntando un buen rato que sería Kunst. El hecho de que la palabra estuviera en mayúsculas y que aquella tarde yo no estaba bastante, digamos, lúcido, resultó en que diera por hecho que sería la persona que fundó el museo, o quizás una persona importante a la que dedicaron la galería de arte.
Justo cuando iba a entrar a descubrir quién era el tal Kunst, decidí pararme a echar una foto del estanque, justo enfrente de la puerta principal.
Un estanque normal, pero con sillas dentro. Miré atónito a un lado y al otro. En los jardines de alrededor la gente estaba tan pancha sentada en unas sillas idénticas a las que habitaban dentro del estanque.
Aquí a la gente le parece normal todo lo que hay en la calle y los parques. Es algo que descubres desde cuando pones los dos pies en el aeropuerto. Ejemplo: a la salida de la terminal había un solo empleado que ordenaba el tráfico en la parada de taxis. Juro que era la parada de taxis más eficiente que he visto en mi vida. Los taxis fluían sin parar, uno detrás de otro. La gente no se agolpaba, ni los taxis formaban una fila infinita (algo normal desde la T1 a la T4). Todo tiene un sentido, hasta la última baldosa de la calle está colocada en un determinado ángulo por alguna razón. Nada es aleatorio, nada está colocado ahí por alguna casualidad del destino.
No se porqué vino a mi mente la imagen de alguien tratando de llevarse las sillas de dentro del estanque. Entonces recordé que una amiga mía, que está también de Erasmus por el norte de Europa, me dijo: “Joder, esto es una pasada. En mi resi la gente entra y sale como si nada. Aquí no se controla nada. Si esto pasara es España, a los dos días todo estaría en ruinas”.
Después de este inciso random acerca del amor a lo público en este país (el país en el que una bicicleta significa lo mismo que una vaca en la India) pasemos a descubrir de una puñetera vez quién es Kunst.


El tiempo no corría a mi favor así que corrí hacía las primeras escaleras que ví para entrar a alguna sala. Mientras subía ví que había un letrero que indicaba la presencia de guardarropa gratis, GRATIS. Pasé de largo. Los cuadros eran más importantes que una de las pocas cosas que podría usar gratis en mi vida. Un guardarropa. Todo eso en una de las ciudades más caras de europa. Además, este momento se vió aderezado con el hecho de que gratis debe ser la única palabra que se escribe igual en danés y español (y que significa lo mismo, por supuesto), cosa que llama mi atención de manera inmediata.
Cuando llego al piso de arriba veo que hay un cartel que avisa que las mochilas de menos de 30x30x10 o una cosa así tienen que ser depositadas obligatoriamente en el guardarropa. Justo debajo del cartel estaba uno de estas “cajas” idénticas a las que tienen las aerolíneas de bajo coste para comprobar que tu equipaje de mano tiene las medidas correctas.
<<Esta mochila ha colado en cientos de vuelos de Ryanair. Voy a entrar en esa sala de….Kunst?>>
Un cartel indicaba que a la izquierda estaba situada la sala de “Fransk Kunst” y a la derecha la de “Dansk Kunst”.
O el tal Kunst era danés y francés al mismo tiempo o es que no he sido capaz de darme cuenta que Kunst significa arte.
<<Joder, ahora encaja todo>>


Mientras entraba a una sala de color rojo ví como un par de guardas charlaba tranquilamente. Con la calma, oye. Recordé como en la National Gallery este verano me metí en una remota sala donde no había nadie, solo un par de cuadros más perdidos que yo. Giré sobre mis talones y ya tenía un guarda detrás de mí vigilándome de cerca, charlando mientras tanto con otro compañero suyo.
No obstante aquí ninguno de los dos hizo el más mínimo gesto de seguirme a la sala roja. O sí. Cuando estaba abriendo la puerta oí a alguien hablandome en danés. Acto seguido, el “sorry?” correspondiente:
-“Verás, es que la mochila que llevas tienes que dejarla abajo, en el guardarropa”.
Con ellos, estoy seguro de que Ryanair llenaría hasta arriba las bodegas de sus aviones.


Después de una breve visita al guardarropa gratis, el cual parecía estar situado en una especie de bodega volví a intentar entrar a la sala roja.
Arte flamenco.
Mira que habría salas para entrar que tuve que escojer el arte que menos puedo aguantar. Lo siento, pero es que después de ver un gritón de cuadros flamencos en el Prado un día siento que son una especie de cuadros copy&paste repetitivos.


Después de merodear un rato en las salas me dí cuenta de que aquí hay pocas anécdotas que comentar sobre las cosas que rodean al museo (veánse ejemplos en el Prado): hay poco turista pero son civilizados y los cuadros no parecían sugerirme mucha cosa. Toca replantear la entrada totalmente para el bloc.


Ojocuidao, que entra un guardia a la sala. Esto se anima. Quizás pase algo.
Falsa alarma.
Después de pegar unos berridos a su compañero en danés, desaparece fugazmente por una salida de emergencia.


No tenemos a Kunst, pero tenemos a un tal Cornelis Cornelisz que acapara el 90% de cuadros de esta sala. Me llama la atención este cuadro sobre todo. Resulta curioso la forma aleatoria de pintar los cuerpos en el fondo. ¿Y por qué mariposas? No entiendo nada.


A medida que avanzo voy viendo como este museo no tiene grandes obras ni grandes autores (creo que solo llegué a ver un Rembrandt). Este hecho tiene su parte buena y es que no hay ni una sola aglomeración.


Al igual que los sofás de mi facultad, aquí también los hay, y de una calidad exquisita (no como algunos de Avda. Reina Victoria). Además en una sala hay unas mesas para las familias con juegos para explicar los cuadros a los niños.
También hay unas cuantas estanterías debajo de unos bancos por si tu danés es excelso y quieres atreverte a leer catálogos de cuadros.


Me he equivocado de galería o esto es una galería hipster del XVII. La sala con cuadros de Cornelis Norbertus Gysbrechts es lo más alternativo que he visto jamás. Por lo visto el hombre estaba obsesionado con trompe-l’œil (trampantojos según la traducción de la wikipedia española), especialmente aquellos con cartas esparcidas sobre una mesa.


Pasada la galería de Cornelis, una voz en danés, procedente de mi amigo el guarda hizo que me detuviera. “Es hora de cerrar el museo” dijo en un perfecto inglés tras ver que torcía el gesto al principio. Cierro la libreta, vuelvo a la bodega-guardarropa y termino esta entrada cuyo final languidece.


 

Statens Museum For Kunst

Estanque de las sillas

 

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