El bolígrafo (Cosas “på København”, part II)


Hacía un precioso día de abril en København. Todo en orden para ejecutar finalmente una de esas convalidaciones maestras del Erasmus. Tenía unas ganas de revancha monumentales contra las ODE, los Sistemas Autonómos y los profesores que hacen problemas que el dia siguiente caerán en el examen. Era asignatura de “bachelor” y había que salir a disfrutar.

Tocaba levantarse pronto, bastante pronto, de hecho. Vale, se que igual aquí las 7 de la mañana es una hora prudente, hay más ciclistas que coches en la calle y el pan ya está listo para ser transformado en smørrebrød, pero el simple hecho de mandarte a hacer un examen a la otra punta de la ciudad cuando tu campus esta al lado de casa choca de pleno con la idílica vida Erasmus.
Aquella mañana el Splarmify me quiso consolar poniendo de forma irónica y aleatoria el Boys don’t cry de los Cure. Agarré la “maleta de apuntes”  (totalmente permitidos durante el examen), como me decía aquel profesor (“Traéte los libros que quieras, como si traes una jodida maleta. He tenido alumnos que han llegado a traer maletas llenas de libros a mi examen, ¡maletas joder!”)  y me encaminé al S-Tog.
Las primeras señales presagiaban que aquel no iba a ser un buen día. Momentos antes de coger el C, tal y como mandan los canones del Rejseplanen, el espiritu de Carlos S. vino desde la Francia ulterior y me poseyó por unas décimas de segundo.
<<Eh, ¿por qué no pillas el H?, también parece que pasa por allí y así ganamos unos minutillos>>
Fueron también décimas las que tarde en volverme y ver las puertas del H cerrándose. Acababa de ver que si, aquel tren pasaba por donde tenía que bajarme, pero que no paraba allí, no.

Check Ind

Un poco de Quique González en la quiet area. Como en cualquier época de exámenes, siempre tengo la maldita manía de dejar en bucle algún disco puesto en el ordenador mientras yo ando (casi)dormido en la cama. La llegada es tranquila, todo a la hora, con una placentera canción de Sigur Rós saliendo de mis auriculares mientras yo, disp<<¿Era aquí donde tenía que venir? ¿No me habré colado? Ah, no, aquí tengo el número del auJODER, QUE NO HE HECHO CHECK UD.
Si has picado para entrar en el metro (check ind), hay que volver a hacerlo a la salida, y como aquí no hay tornos, los míticos 10€ de multa(?) no te los quita nadie de tu Rejsekort.
Entro en la estación, pico y me piro, esto último bajo la atónita mirada de una señora que esperaba en el andén.
Llego al ITX center, edificio de la uni donde se hacen exámenes por ordenador, pero donde también se hacen escritos, pues allí recuerdo que hice yo el último que tuve.
Exámenes por ordenador….me viene a la cabeza como sería un edificio similar en la UCM. Bueno, según lo que me habían enviado al correo el examen iba a ser escrito, así que no iba a probar las nuevas tecnologías danesas.

O no.

Llego al aula que me tocaba. 70 personas. <<Dios, ya la he liado, me he equivocado de sitio o de aula. En clase somos en torno a 10 y estoy seguro de que no hay más clases de esta asignatura>>. Una muestra de que el Nordic Welfare es una maravilla es que éste no deja a los pobres jubilados daneses congelados de frío en la calle mirando una de las miles de obras (más bien reformas) que hay, sino que les da la opción de que vigilen los exámenes de los universitarios en un lugar más cálido, sin tener que irse a latitudes más propicias. Además, tienen un inglés casi perfecto y son una delicia de personas.
Le digo al que está en la entrada si este es el aula para mi examen y no me entiende. Le repito el nombre de la asignatura y me dice directamente que ponga mi carnet de estudiante en la máquina (Nótese que si esto intentara imitarse en la Complu solo los cuatro privilegiados a los que les llega el carnet UCM podrían sacarse una carrera, por lo que sería más factible, y rentable, intentar comprar chocolate y que te toque un ticket dorado para visitar a Willy Wonka y heredar su fábrica. Bueno, que leches, no podría haber jubilados vigilando en la Complu, estarían quejándose de que las facultades están mal construidas y que sería mejor hacerlas de esta o esa manera), que esta ya se encarga de ver si estoy en el aula correcta.
Dejas tu móvil en la entrada con tu nombre escrito en un sobre/funda (hubiera sido sublime haber puesto Mariano R., Luis el Fuerte o algo así. Total, vas a poner tu nombre y ya saben que eres internacional si no escribes unas cuantas ø, l y k) y vas al sitio que te indican.
Me equivoco de puesto de ordenador y además me dicen que no puedo entrar con el abrigo.
Malditos nervios.
Finalmente me siento y veo que un monitor de 20 y pico pulgadas ocupa la mayor parte de la mesa.
Escalofríos.
No voy a tener sitio para hacer el examen y sacar los apuntes entre el monitor, el ratón y el teclado.
También hay una (supongo) hoja de reglas para el examen y de configuración del ordenador en danés.

Ahí estaba, en su maldito dock, esperando a que alguien lo liberara de una vez. Llevaba días allí quieto, esperando, agazapado en la parte de atrás de la mesa.

El puto bolígrafo digital.

Para hacer tiempo hago log in en el ordenador e intento descifrar lo que pone en la hoja que me han dado. Puedes ser lo bueno que quieras con los jeroglíficos del Diario de Bulos Burgos que ya te digo que no puedes descifrar danés ni con ayuda de dibujos explicativos.
¡Un oasis dentro de aquellos caracteres! “Turn the page to see instructions in English”.
Era claro que los nervios ya habían salido a jugar. El problema es que yo era en ese momento Zidane, y estos hacían conmigo lo que les salía del Arco del Triunfo.
Las instrucciones simplemente decían que se podía cambiar el idioma por defecto del ordenador (danés, claro está) pero no como. También leí por curiosidad (como buen informático con inquietud por cacharros tecnológicos del primer mundo) las normas de utilización del boligrafo digital. Levanté la mano y pregunté al octogenario por si acaso si el examen iba a ser escrito. Creo que aquel día me levanté con un inglés acento mezcla australiano y burgalés porque aquel señor tampoco me entendió. Como veía que yo era el único que preguntaba de los mi zona (todo el mundo estaba sentado preparándose para empezar, solo quedaban unos 10 minutos), simplemente no me dijo más explicaciones y me dijo que leyera lo que ponía en esa guía.
Minutos antes de empezar, el mismo señor me dice algo en danés ofreciéndome un bloc con varios folios de aspecto algo grisáceo. Desempolvo la maleta de apuntes, notas, fotocopias y derivados y saco mis folios. Los agito delante de él mientras le digo: “Nej, tak”.
Me dice que no, que lo que quiere es que los coja.

Entonces todo se alineó e hizo click en mi cabeza.

Mire al maldito bolígrafo como si estuviéramos en un duelo del salvaje oeste.
El y yo.
Lo único que yo ni él tenemos arma, él es mi arma en el examen así como el papel digital que me acaban de dar es el caballo con el que lo voy a recorrer. (No leer esta comparación más de dos veces. Puede provocar efectos secundarios y terciarios nocivos para la salud)

Welcome a los países desarrollados! Claro que iba a ser written exam, pero written con un maldito bolígrafo digital en un papel especial que juntos debían costar gritones de coronas danesas. Después de maldecir internamente (con juramentos que harían al Capitán Haddock académico de la RAE si cabe) a mi querida profesora por habernos informado de que iba a ser un examen de este tipo, acto seguido la “jefa” de los supervisores/jubilados leyó las normas como si fueran las normas de seguridad de un vuelo. <<“Rápido, que esto os lo sabéis y aquí nadie va a hacer ninguna garrulada>>.
Iban a hacerse tres exámenes de tres asignaturas distintas, así que por eso había tanta gente y era tan importante el puesto.
Después intervino un chico (con gorra, para que luego algunos digan) de IT, explicando en 30 segundos como funcionaba todo: había que escribir con el susodicho boli en el papel que nos dieron y luego volver a ponerlo en la base/dock para que se cargara en el ordenador. Esto no es suficiente, pues luego había que hacer copy y paste en el Word desde el programa digitalizador.
Todo esto con Windows Millenium en danés.
Todo un maldito reto.
Ah, sí, si querías llamar al “IT guy” tenías que ondear un folio en el aire cual naúfrago tecnológico para que viniera a prestarte ayuda. De otro modo, levantando la mano, uno de los jubilados acudiría a tu encuentro.
El Word que usábamos como único documento a entregar se cerraba automáticamente cuando el examen acababa y ahí luego tenías que hacer el submit. Muy sutil y danés.
Flipando por todas estas maravillas(?) tecnológicas, una carpeta invisible salvaje apareció en My Documents (Gracias a los de Redmond por no traducir esto) a la hora señalada.
Empiezo con el problema 2 pues el primero me parece el de las Ecuaciones de Navier Stokes.
Me atasco con él una hora.
Sigo mirando la base del boli. Miro a este también. Pesa un puñetero quintal. Lo noto cuando cambio al normal para hacer unas cuentas en sucio. Escribes y luces parpadean por la carcasa cual nave espacial.  Voy escribiendo y lo voy dejando en la base. Copy and paste. Mi word parece un collage de imágenes y tachones. No se cambiar el formato de la imagen para que se pongan una al lado de la otra. Está “en texto” pero quiero “cuadrado”, pero todo está en danés. Creo recordar que era este botón. Miro la luz del boli. Miro el pdf con los enunciados. Miro la base. Miro el boli. Miro a todos los lados menos a la rubia de dos filas más adelante. “No uséis la primera página del documento Word, es para administración. Perdón por haberlo dicho ahora”.
Vaya, ahora no me carga lo que he escrito. Ondeo mi folio. IT Support en camino.
“Has colocado el boli en la base al revés, el chip lector debe apuntar en está dirección”

Paso al problema 3
Escribo las míticas 10 caras que otra persona con tamaño de fuente normal hubiera escrito en 2 y media. Coloco el boli en la base. El boli vibra dando el ok. El programa dice que los datos se han digitalizado. No aparece nada. Lo pongo de lado, del revés, boca arriba, boca abajo… Nada. El problema (creo que este lo he hecho bien) está escrito en el papel, pero no en Word, donde debería estar. Ondeo el folio de nuevo. El tío se cree que he vuelto a colocar mal el boli y lo coloca el. Nada. Me dice que reinicie (CLASSIC). Espero a ver que he guardado todo correctamente. Voy a reiniciar y 10 páginas salen perfectamente digitalizadas en el programa. Me dice que escriba una página y que ponga el boli de vuelta a la base, que es que el cacharro tiene poca memoria.
Todo esto se lo dice a la persona que escribe a tamaño 50 en un examen en el que hay cuentas a cascoporro y en el que cualquier despiste o interrupción te deja vendido. Me echa una sonrisa y se va.

Paso al resto de problemas.
Me da igual que haya tachones o lo que sea en el word. El bolígrafo me ha dominado por completo y sigue parpadeando a velocidades galacticosiderales. Ahora ya no puedo parar de escribir, no tengo tiempo.

Acabo el examen.
Mierda, tenía que haberlo puesto en la base hace un par de minutos, llevo escritas 3 páginas desde la última vez.
Coloco el boli en la base. Empieza a vibrar de forma descontrolada. Me mira el de mi izquierda. Empujo el boli para que haga contacto el chip. Sigue vibrando. Me mira el de adelante suyo. Agarro la base intentando ver si hay un botón de silencio/mute pero nada. Empieza a vibrar como si fuera a estallar en mi mano. Se gira hacia mí toda la clase, intentando acuchillar con la mirada al hipoglúcido que se ha saltado la norma de guardar el móvil en el sobre y que ahora anda vibrando. Levanto mi otra mano con un folio y lo agito como un poseso, como si estuviera en un bote, solo, con la única compañía de un bolígrafo digital y su base (Esto habría dado para más que Life of Pi de fijo). El jubilado que vigila mi zona se empieza partir la caja y llama al de IT. Sin ondear folio ni nada. Con la mano levantá, con confianza, con la calma, mientras su sonrisa se me clava en mi cara de muerto por la vergüenza.
Agarra la base, saca el boli de la misma y lo coloca del revés. Me clava su mirada como diciendo: “Estamos espesitos esta mañana, eh?”
No obstante, estábamos esperando los dos a que se digitalizara todo de nuevo, pero nada. Hicieron falta otros cinco minutos de espera y al final todo apareció de la nada. “It seems it needs me today to work, huh?”, dijo mirando al puto bolígrafo troll.

Encerré al boli en su jaula/base/dock, para que así pudiera echar sus garras a otro torpe Erasmus en un futuro. Este un hecho especial, que ocurre de vez en cuando. La mayoría de veces suelen ser estudiantes daneses que saben domarlo desde el primer momento.
Supongo que si este cacharro hubiera tenido sentimientos se lo hubiera pasado fantabulosamente bien durante la mañana de hoy. Por eso debemos seguir desarrollando y apoyando la IA.

 
Guardé, cerré todo e hice submit.

Check ind

Check ud

 

 

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